Una tecnología está ganando protagonismo en el ámbito de los productos de limpieza y desinfección: los probióticos. Conocidos desde hace décadas como complementos nutricionales por sus efectos positivos en la regeneración de la microflora humana, han ido expandiendo su ámbito de utilidad en el sector de los productos de Gran Consumo. El reciente Congreso Europeo de la Detergencia (SEPAWA) celebrado en Berlín a finales de octubre lo puso claramente de manifiesto. Los probióticos se componen de gérmenes bacterianos nobles, a menudo del género Bacillus, que, en forma de esporas, son incluidos en los productos de limpieza junto con activadores de los mismos.
Cuando el producto es aplicado sobre una superficie dura o sobre una superficie textil, las esporas se activan en contacto son la suciedad orgánica (sangre, leche, hierba, salsas, etc….) y empieza el proceso de degradación de la misma por parte de las bacterias activadas. Se trata de un proceso 100% natural, biológico, capaz de sustituir algunos ingredientes comunes de origen sintético en las formulaciones de los productos de limpieza.
Actualmente, las aplicaciones de los probióticos en este sector de negocio se hallan tanto en el sector doméstico como industrial para limpiadores de baño, limpiadores de superficies alimentarias, detergentes de ropa, desincrustantes de WC, ambientadores, etc…. El uso de probióticos, el uso de enzimas y el uso de biotensioactivos obtenidos por fermentación natural gana peso en las formulaciones de un número creciente de aplicaciones. Se trata, pues, de otro ejemplo de biomímesis de aplicación doméstica muy relevante.


