Las grandes corporaciones que invierten ingentes cantidades de dinero en investigación y desarrollo suelen disponer de procedimientos estrictos para el seguimiento de las actividades que forman parte de su cartera de proyectos. Tradicionalmente, esos proyectos atraviesan una ruta lineal desde su inicio hasta su puesta en el mercado denominada “Stage Gate”: una secuencia de etapas que deben ser verificadas y aprobadas sucesivamente como en una carrera de obstáculos y que involucra en cada una de ellas a diferentes actores y unidades de la corporación: Compras, Producción, Ingeniería, Marketing, etc…. Toda la organización, en una etapa u otra, está llamada a participar en el proceso aportando datos, informaciones o aprobando el paso a la etapa siguiente. Esta ruta lineal no está exenta de obstáculos y no es ajena a intereses contrapuestos o a requerimientos que pueden hacer del proceso algo complejo, lento o que puede llegar a quedar bloqueado por vicisitudes internas.
METTI simplifica este enfoque obviando etapas de un clásico proceso en etapas “Stage Gate”. METTI se centra en identificar en cuál de las 10 etapas críticas del desarrollo de un producto se halla la idea, materia prima, producto o servicio a desarrollar y, una vez identificada esa etapa, en desbloquear las limitaciones que le impiden acceder a la etapa siguiente. Este enfoque reduce significativamente el número de actores y unidades de la corporación que deben participar y, en consecuencia, simplifica y acelera el proceso. Es absolutamente imprescindible identificar con claridad en esa etapa concreta los factores limitantes (“constraints”) que impiden el avance del proyecto y para ello METTI dispone de un catálogo de factores limitantes habituales en cada una de las transiciones de etapa. En consecuencia, METTI proporciona una ventaja muy significativa a la corporación, permitiéndole tomar decisiones de un modo mucho más ágil y reduciendo de este modo el riesgo habitual de bloqueo.

